Sucede que este país no es el mismo desde hace dos años en que el mal gobierno cometió uno de sus peores crímenes al desaparecer a 43 jóvenes indígenas estudiantes de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Este hecho nos hizo darnos cuenta de la profunda oscuridad en la que nos encontramos, y agitó el corazón y el espíritu individual y colectivo haciendo que se iluminara la noche con la rabia, con el dolor y con la esperanza que encarnan ahora los familiares y compañeros de los 43, y que brilla en el rostro de millones de personas en todas las geografías del México y del mundo de abajo, y de la sociedad civil internacional solidaria y consciente.
En estos tiempos en que el doble discurso, el sutil despojo, la simulación y la militarización son el verdadero rostro de la política nacional actual, es vital la labor que desempeñan las radios Comunitarias y los medios libres e independientes en este país. La gran mayoría de estos proyectos autónomos libres, que han nacido por la necesidad de alzar la voz y visibilizar problemáticas que atentan contra la vida de la gente, la necesidad de reclamar los derechos humanos indispensables que nos garanticen una vida digna, por amor a nuestro pueblo, por defender la tierra, el territorio y su identidad.